Review by Manuel García- AORLAND

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El tiempo de espera ha terminado. Muchos os preguntaréis a qué se debe tal afirmación y es que desde el momento en que se anunció que se estaba grabando este disco los días han pasado demasiado lentamente para un servidor. Cierto es mi debilidad hacia esta banda y sus miembros y más tras la deferencia que han tenido con un reducido grupo de “locos enfermizos” por la música, con mayúsculas, a la hora de permitirnos “asaltar” la casa de Alfonso y salir con una sensación de que ese recuerdo permanecerá toda la vida en la memoria de cada uno de nosotros. 


Podría seguir diciendo parabienes acerca de ellos pero creo que lo que necesitáis es que os desgrane el que para mí esta destinado a ocupar un lugar muy elevado en los Top de este año. El por qué digo esto parte desde el arranque de “Electric jungle” concienciando a la gente de la destrucción masiva que la humanidad está realizando de zonas como el Amazonas y haciéndonos ver que es necesario abrir los ojos de una vez. El “núcleo duro” empieza con “Crying on the bedroom floor”, un tema con la esencia pura de The Val donde la voz de Gaby me seduce y altera mi comportamiento hormonal, pasando a un estado de éxtasis permanente que se acrecienta con la melodía que fluye a lo largo del tema con una producción muy cuidada y de una exquisita calidad. No engañan a nadie, han vuelto y con más fuerza y madurez que antes. El otro día mi compañero Antonio eligió como adelanto el siguiente tema: “Crazy world” lo cual me sorprendió algo ya que creo que había temas que me gustaban más pero he comprendido que quiso haceros ver la versatilidad que demuestran a lo largo de todo el trabajo como podéis observar en un tema que parece discurrir en la calma más absoluta hasta que llega la hecatombe hacia la mitad de él con una entrada en el rock sinfónico que ya quisieran muchos y con una ligera aceleración en el tempo que hace que abras los ojos estupefacto ante lo que tu cerebro está intentando procesar. 


La que para mí y para mis hijos es la joya de la corona tiene el nombre de “Symphony”, no os podéis imaginar a mis dos pequeños pidiendo que ponga el tema una y otra vez porque les encanta y es que da una sensación de alegría y bienestar que se me hace difícil describíroslo. Os propongo un pequeño “juego”, poneos unos auriculares decentes y empezar a escuchar el tema. Todos los que tuvimos la oportunidad de escuchar el adelanto alucinamos por lo “mismo” y ello se nos ofrece a lo largo de todo el disco; cada instrumento se escucha a la perfección y podéis descubrirlos con una nitidez impresionante sin solaparse ni saturarse y ello demuestra la calidad de este trabajo. Da gusto oír a Álex al bajo cosa que casi nunca es posible distinguir, como le comenté a él en este mismo tema, a Tony como acaricia las teclas con sutileza para que empapen nuestros huesecillos acústicos, a Alfonso como le posee el espíritu de Brian May y deja que por sus dedos fluya esa energía, a Rubén como no hace falta “aporrear” la batería para conseguir melodías que funcionen a la perfección y no me olvido de una sobresaliente Gaby que hace un trabajo tanto a las voces como a los coros de un nivel estratosférico. Es sin dudarlo de las mejores cantantes del panorama nacional y casi voy a decir que la mejor sin dudarlo y no sólo por la capacidad vocal sino por cómo lo vive y transmite a los que la rodean. Al empezar “Son of mine” pensé que me retrotraía a “Roses & chains”. Un medio tiempo que captura su toque personal, adecentado por unos arreglos que haga que no pueda esperar a volver a escucharla de nuevo. Esto es una tónica habitual porque el disco lleva 2 días sin parar de oírse en mi casa y fuera de ella. Es pura poesía que penetra en tus entrañas y te invita a ver la vida de una manera más positiva. Os acordáis que os hablaba de versatilidad, ¿no?; pues aquí tenéis otro botón más. “Lily and the old man” es una fábula hecha canción que me recuerda a muchos grupos de symphonic metal que suelo escuchar donde narran sucesos acaecidos en cualquier aldea perdida en lo más alejado del mundo pero que lo hacen de modo que mantienen tu interés por cómo te lo van describiendo. 


“Inner voice” es un tema para disfrutar en una fantástica velada con el amor de tu vida mientras compartís confidencias y una buena botella de vino. La manera en que las voces se entrelazan y la melodía se va extendiendo por tus venas como un veneno que te paraliza y no permite más que prestes tu atención a la música, es único. Quizás suene muy drástico pero si esta es la canción que suene en tu lecho de muerte puedes estar seguro que la sensación de paz y tranquilidad con la que te vas a ir va a ser increíble. Vuelta de tuerca con “High heels” que muestra el lado más “macarra” y “salvaje” con esa guitarra algo más rockera y esa voz un poco más “abrupta” hasta que llega el estribillo y se dulcifica para luego desatarse durante el sólo con esos efectos de sirenas que al principio llaman la atención pero que luego una vez los escuchas varias veces te gustan y están perfectamente acoplados a la métrica del tema. 


El cielo se gana con buenas acciones y con canciones como “Wings for an angel”. Vuelvo a significar que no me gustan las baladas pero aquí tengo que dar mi brazo a torcer y deciros que tanta elegancia, clase y buen hacer no lo puedo dejar pasar. Si con este tema no conseguís que se os ponga el vello de punta es para que acudáis al médico de urgencia sin más dilación. Casi se me saltan hasta dos lagrimillas que he tenido que tapar mientras mis hijos juegan a mi lado porque me estaban preguntando que a qué se debían. Pura sensibilidad. 


Pero la alegría también debe salir a relucir y “Save a Little love” os aseguro que lo consigue de sobra. Muy divertida y apetecible de ponerte a bailar como un descosido con la energía que transmite. Otro momento romántico vuelve con “Kill the noise” y esa sensación que queda cómo cuando estás en invierno al calor de la leña tomando un buen café y ya cuando sólo quedan las brasas parece pasar por tu mente muchos buenos momentos vividos a lo largo de tu vida. Vuelvo a ser pesado e insistir pero el estribillo de “You break the silence” es para enmarcarlo y ponérselo a las juventudes que viven con la mente nublada con eso que denominan música y que no son más que cuatro monigotes con una caja de ritmos soltando palabras malsonantes; es una pena que no puedan apreciar lo que es la perfección. El siguiente tema es el que salió como adelanto, que no como single como nos comentó Alfonso, llamado “Say goodbye” que vuelve a mostrarnos la versatilidad de la que nos hemos hecho eco a lo largo de la reseña y que cierran acertadísimamente con “King Ocelot” como cualquier cuento que narro a mi hija Alejandra antes de irse a dormir y que ahora ya tendrá banda sonora. 


En resumen, creo que os lo he dejado bastante claro pero por si queda alguna duda os diré que este año no vais a escuchar un disco con una producción tan limpia como esta donde cada instrumento luce por si sólo y con una voz que es de lo mejorcito del panorama musical de la actualidad. Las composiciones son de una exquisitez supina y los arreglos dignos de repetir las escuchas más de una vez para poder valorarlo cómo se merece. Sus hermanos mayores ya esperan con ganas la llegada del “rey” de la casa para acogerlo junto a ellos y creo que debierais de pensároslo vosotros también. 

AORLAND SCORE: 9´5
Redactor: Manuel García